miércoles, 26 de julio de 2017

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Asistí al hallazgo de las intenciones que sostienen y animan los sentidos del sin sentido,
cada segundo en apertura otorga enseñanza
y todo lo que deba caer,
languidecerá por su propia infertilidad.
*
Querer es creer
y para creer hay que crear.


El reencuentro con mi imagen es un quiebre al silencio del sometimiento.
Rasguñé el barro fétido de mis pies,
desoí la compulsión por desestimar los términos de lo propio.
Oí el verdadero deseo por lo fértil
y acoté cada disyuntiva 
rompiendo el hábito de clasificar,
desmenuzando el hábito de discursar a dos voces.

La enajenación se abre paso cuando no se ubica la obstrucción,
es preciso dividir las aguas,
hallar el abismo que Separe mi voz de vos.

Sin negar la Negrura, sonreí.
Concluí el vicio de la inconsciencia,
la travesía de perseguir a la desesperación:
lo ambiguo del aplazamiento,
lo parasitario,
lo adulterado,
lo ordinario.
-
Desunión de la ambivalencia del Ayer.
-
El propósito de elaborar se aúna a la persistencia de la memoria,

el recorrido acabará siempre aquí:
en la fractura del bucle ante el reencuentro con lo propio/
lo innegable hace luz,
lo manifiesto sugiere,
propone la belleza de la conquista 
inspirando la liviandad de la resta,
creando los sitios vitales,
hallando el comienzo de un nueva disposición ante lo que conmueve.
*
Dirigí el Suceso con el Arte de la Interpretación
vestida de Soles, 
dancé al alba una Intención.


Dormí las ilusiones y viví el encuentro con la Voluntad,
viví en el Intento,
elegí.

A.A

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